Semana 37 del embarazo

Descubre todos y cada uno de los cambios que se producen tanto en tu bebé como en tu propio cuerpo durante la semana 37 de embarazo
Semana 37 del embarazo | Getty Images

Mami, ¡queda poquísimo para que le veas la carita a tu bebé! Ya no se le considera prematuro y en cualquier momento puede hacer aparición a escena. Como siempre, queremos contarte qué sucede en tu cuerpo y el de tu bebé en la semana 37 de embarazo.

Cambios en el cuerpo

Ya has visto durante todas las semanas de embarazo cómo tu cuerpo ha ido sufriendo cambios paulatinos, así como un progresivo cambio de tamaño. Este aumento de tu cuerpo y tu barriga ha ido acompañado de insomnio, cansancio, fatiga y lentitud. Y ahora debes sumarle que comerás menos ya que te sentirás saciada antes. 

¿Por qué? Porque como el útero ha ido creciendo, se ha visto obligado a desplazar a otros órganos e incluso a presionarlos. Por tanto, tu estómago no tiene tanto espacio para acumular comida, así que con menos te llenarás antes. 

En nuestro apartado de dieta más abajo, te explicaremos qué puedes hacer para alimentarte adecuadamente también en la semana 37 de embarazo.

Llegados a esta semana es casi seguro que tu bebé estará ya en posición de salida. ¡Es que ya no le queda nada y está completamente listo! El ginecólogo puede hacerte una revisión y decirte cuál será la fecha aproximada del parto. Gracias a la forma que toma el cuello del útero se puede hacer una aproximación muy acertada. 

Desarrollo y evolución del bebé

Tu pequeño es todo un campeón que ha ido creciendo a pasos agigantados. En esta semana sigue aumentando de peso. Por norma general, siempre y cuando la genética no influya para lo contrario, debería medir unos 47 centímetros y pesar alrededor de tres kilos. ¡Una personita en toda regla!

Lo más lógico es que esté cabeza abajo, si no fuera así, sería muy complicado que llegados a la semana 37 de embarazo se diera la vuelta, por lo que habría que realizar una cesárea. Si es tu caso, no tienes de qué preocuparte, todo va a ir bien. 

¿Recuerdas el lanugo, ese pelo lanoso que protegió tu bebé durante gran parte de la gestación? Pues ya ha desaparecido por completo y en su lugar está apareciendo el vello definitivo que de momento no tendrán pigmentación. Sus pestañas, cejas y cuero cabelludo serán lugares en los que este se hará más visible. 

Salud y emociones

Semana 37 del embarazo | Getty Images
 

Nos encantaría decirte que ya se acabaron los vaivenes de tus emociones, pero lamentamos no poder hacerlo. Tus hormonas aún siguen bailando al son que quieren y crean en ti cambios de humor, pensamientos negativos, miedos y arrebatos. 

A esto, además, se le unirá el temor al momento del parto: no importa si eres primeriza o una mami experimentada, sentir temor a ese suceso es de lo más normal del mundo. Para evitar que estos pensamientos y los vaivenes hormonales te causen más ansiedad de la necesaria, lo mejor es que ocupes tu tiempo en cosas que te hagan sentir bien.

Podría ser salir con tus amigas, retomar algún hobbie que te guste, o ¿por qué no? ¡Aficiónate a algo nuevo! Cualquier cosa que te ayude en estos momentos, delicados pero felices. 

Sigue contando con el apoyo de tu pareja y tus familiares, mantén la comunicación en todo momento, y no permitas que tus actitudes creen una brecha en vuestras relaciones. No hay nada mejor que intentar que te entiendan y que te ayuden cuando estés en una situación difícil. 

El yoga para embarazadas, los ejercicios de respiración y relajación, los largos paseos –si puede ser por un entorno natural–, te ayudarán a mantener a raya tus emociones. 

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Dieta

Llegados casi al fin de esta etapa, también en la semana 37 de embarazo tienes que seguir cuidando al máximo tu alimentación. No solo deberás evitar los alimentos que ya llevas haciendo durante toda la gestación, sino algunos que pueden perjudicar a la leche materna.

Por otro lado, como te dijimos al principio, ahora te sentirás llena mucho antes, así que lo mejor es que comas porciones más pequeñas pero más veces al día. Trata de mantenerte hidratada con agua y frutas frescas, y reduce el consumo de sal. 

Intenta comer alimentos que contengan todos los nutrientes necesarios para tener energía. Si no estás segura de cómo llevar una dieta equilibrada, habla con tu médico. ¡Seguro que estará encantado de ayudarte! Recuerda evitar la carne, los huevos y el pescado poco cocinados o cualquier otro alimento animal crudo. 

¡Ya estás en la recta final! Es el momento de mirar adelante, hacia tu premio: poder mirar a la cara a tu pequeñín. Seguro que ya tienes todo listo para su llegada, pero si no, es un buen momento para que ultimes detalles de su ajuar o su habitación. ¡Qué emoción! Tu vida va a cambiar para siempre, para mejor sin duda, y queda muy poquito para que este cambio comience. ¡Ánimo mami!

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