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Relación tóxica: qué es, cómo detectarla y 5 consejos para salir de ella

¿Pasáis del bienestar al malestar en cuestión de segundos y puede saltar la chispa en cualquier momento? Puedes estar en una relación tóxica
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Prácticamente todas las personas buscamos crear relaciones interpersonales significativas y tener compañeros o compañeras de vida en las que podernos apoyar en los momentos difíciles, pero en algunos casos estas relaciones pueden convertirse en una relación muy tóxica que no hace ningún bien a ninguna de las partes.

El problema es que, cuando estamos dentro, puede ser difícil identificar esas actitudes que convierten nuestra relación en una relación tóxica, así que es importante conocer algunas señales de alarma que pueden indicarnos que esa relación nos está haciendo daño. En este artículo definiremos qué es una relación tóxica, cómo identificar si se trata de una relación tóxica y algunos consejos para salir de ella.

¿Qué es una relación tóxica?

Una relación se convierte en tóxica cuando una o más partes muestran incomodidad y niveles altos de estrés en la interacción. Este tipo de relación puede darse en todo tipo de relaciones, tanto a nivel de pareja como en relaciones de amistad e incluso en relaciones familiares. Se caracterizan por pasar del bienestar al malestar en cuestión de segundos, y cualquier cosa puede hacer saltar la chispa que provoque una discusión o desencuentro, con lo que suele provocar inseguridad en los demás a la hora de tratar con esa persona. La consecuencia final es que una o más partes terminan siendo agredidas física, emocional o psicológicamente.

¿Cómo saber si es una relación tóxica? 8 señales para identificarlas

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Algunas señales para identificar una relación tóxica pueden ser muy evidentes, como por ejemplo cuando hay agresiones verbales, físicas o sexuales. Pero otras veces estas señales son más sutiles y hace que no nos demos cuenta hasta que nos causa un malestar difícil de ignorar. Estas son algunas de estas señales para identificar una relación tóxica.

1. Sientes que con esa persona no puedes ser tú mismo

Para intentar mantener la paz sientes que no puedes expresarte libremente y te cohibes. Tienes que medir cuidadosamente todo lo que dices y cómo lo dices para intentar que la otra persona no se enfade o malinterprete tus palabras, borrando poco a poco cualquier traza de espontaneidad en la interacción.

2. No te hace feliz ni te deja crecer como persona

Si pudieras poner la relación en una balanza, ¿ganarían los momentos de felicidad? ¿O pasas más tiempo preocupado y sintiendo tristeza? Si es la segunda, seguramente se trate de una relación tóxica. Aunque las relaciones no deben hacernos felices por sí solas, sí que deberían ser espacios en los que tengamos experiencias positivas que ayuden a sentirnos felices y hacernos crecer como personas. La vida ya es demasiado complicada como para tener alrededor personas que nos ponen las cosas difíciles para avanzar.

3. Sientes que siempre acabas haciendo lo que la otra persona quiere

Muchas relaciones tóxicas tienen dinámicas basadas en el chantaje emocional, que no deja de ser un tipo de control interpersonal. Las relaciones sanas deben regirse por la libertad individual, y no deberíamos tener que renunciar a ella por adaptarnos a lo que quiere la otra persona. Tampoco deberíamos sentir que nuestra vida gira alrededor de la agenda de la otra persona.

4. Tu estado de ánimo depende enteramente de cómo esté tu relación

Si cuando estás bien con esa persona, sientes que el mundo es un lugar maravilloso, pero cuando estás mal con él o ella, de repente todo se oscurece, seguramente se trate de una relación tóxica. Es normal que estemos más preocupados cuando discutimos con una persona a la que queremos, pero no debería tener tanto poder como para influir en nuestro estado de ánimo de forma habitual.

5. Sientes que eres de su propiedad

A menudo, en este tipo de relaciones tóxicas se dan dinámicas muy dependientes. Por eso, puede ocurrir que la otra persona no quiera que quedes con otra gente y poco a poco te vaya aislando de los demás, o que cuando quedes con otras personas exija venir siempre contigo. Esto muchas veces va ligado a una expresión de celos exagerada y a una gran inseguridad, y puede manifestarse en forma de chantaje emocional.

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6. Pierdes la ilusión por las cosas

Puede ser que le expliques algo que te hace mucha ilusión, o algo bueno que te haya pasado, y la otra persona conteste con apatía o buscando todas las pegas posibles, haciéndote sentir como un iluso o ilusa y desanimándote. Seguramente se trate de un vampiro emocional, personas que se alimentan de la energía de los demás porque ellos son personas pesimistas que no ponen ilusión en las cosas. Son personas que se quejan constantemente y se posicionan como víctimas pero que no hacen nada para cambiar las cosas y acaban creando dinámicas propias de las relaciones tóxicas.

7. Sientes que das más de lo que recibes

Siempre hay cosas más importantes que estar contigo, siempre antepone sus compromisos y sus deseos a ti. Ya hemos establecido que es importante mantener nuestras individualidades dentro de cualquier relación, pero es igualmente importante que las personas sientan que son queridas y que valoramos su compañía y queremos pasar tiempo con ellos o ellas. Las relaciones sanas piden dedicación y tiempo de calidad.

8. Tienes que justificarlo ante tu entorno

Cuando las demás personas que te rodean te hacen algún comentario sobre esa persona, dando a entender que tiene actitudes nocivas hacia ti, o que tenéis una relación muy poco sana, tú te encuentras en la posición de justificar sus comportamientos, seguramente más en un intento de buscar justificaciones para ti mismo que para los demás.

¿Quién es susceptible de caer en este tipo de relaciones?

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Casi cualquier persona puede verse envuelto en una relación tóxica, pero las personas con una baja autoestima o dependientes emocionalmente, tienen más probabilidades de acabar en una relación así. También pueden ser que personas con un perfil de salvador (creer que puedes ser la solución al sufrimiento de la otra persona) caigan en este tipo de relaciones.

Esto es debido a que las personas con este tipo de características sienten que necesitan otras personas que las complementen y las refuercen, ya que ellos solos se sienten incapaces e incompletos. Al buscar una persona que les dé seguridad y bienestar, acaban encontrando en su camino a personas con personalidad de parásito o vampiro, que se alimentan del otro para sobrevivir psicológicamente hablando, creando una relación tóxica basada en la codependencia.

¿Cómo salir de una relación tóxica?

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Las relaciones tóxicas pueden durar mucho tiempo porque se retroalimentan y se basan en la dependencia mutua. Muchas veces es difícil salir porque ni siquiera se es consciente de que se está en una relación tóxica, ya que se normalizan situaciones y actitudes que no deberían ser normales, y aunque nos lo alerten otras personas, seguramente lo racionalizaremos y buscaremos justificaciones para no aceptar la cruda realidad. En este apartado daremos algunos consejos que pueden ayudar a salir de la dinámica de una relación tóxica.

1. Toma conciencia

Tal y como hemos dicho, lo principal es tomar conciencia de que tenemos una relación tóxica y aceptar que hay alternativas; eso no es lo normal aunque nos lo parezca porque no hemos vivido otra cosa.

2. Comunícate

En ocasiones es posible cambiar ciertas dinámicas que convierten la relación en algo tóxico. Puede ser que la relación empezara como algo sano y haya ido evolucionando hasta convertirse en algo más tóxico por situaciones concretas. En estos casos puedes intentar hablar con la otra persona y expresarle lo que consideras que está dañándote a ti y a la relación, para intentar modificarlo. Puede ser que se necesite ayuda de profesionales, con lo que acudir a terapia puede ser una opción.

3. No esperes que el cambio suceda solo

Si esperamos que esa persona cambie por sí misma o que la relación evolucione sola, difícilmente va a ocurrir. Las relaciones tienen una inercia y tienden a entrar en una dinámica que es muy difícil de cambiar.

4. Pide ayuda a tu entorno

Si finalmente vemos que la única solución es salir de la relación, necesitaremos un sistema de apoyo detrás. De este modo nos será más sencillo dar el paso de dejar esa relación tóxica atrás y bloquear en parte las inseguridades que nos pueden hacer dudar. No será fácil, pero a la larga será muy positivo para ti.

5. Pide ayuda profesional

De este modo podremos identificar por qué hemos caído en este tipo de relación e intentar trabajar esos aspectos y  ser consciente de ellos para que no nos vuelva a suceder en un futuro. De este modo también podremos crecer como personas y reforzar nuestra autoestima.

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Por último, es importante destacar que es fácil que todos nosotros caigamos en ciertas actitudes tóxicas de vez en cuando, sin que eso convierta la relación en automáticamente tóxica. Solo se tratará de una relación tóxica aquella en que se produzcan varias de las señales de alarma que hemos comentado de forma habitual. A veces se pueden reconducir estas actitudes a través de la comunicación antes de que se conviertan en algo habitual, por eso es importante no dejar pasar aquellas cosas que nos causen incomodidad.

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