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Nomofobia: Cuando la adicción al móvil (o celular) condiciona la vida

En la era de la tecnología, la adicción al teléfono móvil irrumpe con fuerza entre los más jóvenes
Nomofobia: Cuando la adicción al móvil (o celular) condiciona la vida | BitPadres

 

Siglo XXI: Avanzan los tiempos, cambian nuestros hábitos, nuestras prioridades y hasta nuestra forma de relacionarnos. Desde la llegada de los teléfonos móviles no tenemos supeditado el poder interactuar con otras personas al hecho de tener que estar en el mismo lugar: Llevar el móvil en el bolsillo nos ha inoculado silenciosamente la idea de que podemos contactar en cualquier momento, lugar y situación con quién deseemos. Pero, ¿qué sucede cuando salimos de casa sin él? Hablemos del fenómeno de la Nomofobia.

¿Qué es la nomofobia?

Pongámonos en situación: Visualiza la imagen del momento en que alguien sale de casa y cuando está de camino a su destino descubre que se ha olvidado el smartphone. De pronto la expresión se le transforma y parece estar sufriendo algo similar a un ataque de pánico sólo de pensar que tendrá que pasar las horas siguientes sin él. ¿Te resulta familiar? Probablemente estemos ante un caso de nomofobia. Nos encontramos ante un tipo de trastorno que cada vez es más frecuente y afecta a más de la mitad de la población.

Cuando hablamos de nomofobia (adaptación del anglicismo “nomophobia”, formado por las sílabas de no-mobile-phone-phobia), nos referimos a un miedo completamente irracional a permanecer un rato si teléfono móvil. La persona que lo padece, ante el descubrimiento de habérselo olvidado (o tras agotar la batería o perder la cobertura), siente como súbitamente le invade una asfixiante sensación de ansiedad:

Se percibe incomunicado y completamente abrumado ante la idea de estar perdiéndose muchas cosas que suceden a tiempo real, y el malestar no remite hasta no volver a tener en su mano la posibilidad de conectarse de nuevo.

Como se puede apreciar, la reacción sería la propia de un adicto, solo que en este caso concreto se trataría de adicción al teléfono móvil. Y cuando los niveles de este miedo condicionan el funcionamiento de una vida normal, podríamos estar hablando de un trastorno que necesita ser tratado.

Cómo saber si una persona tiene nomofobia

Después de la descripción anterior probablemente tengamos en mente a alguien conocido a quien hayamos visto actuar de forma exacerbada por miedo a estar sin móvil más tiempo del que creería capaz de soportar. Para esclarecer nuestras dudas sobre si podríamos estar ante un caso de nomofobia, observaremos si se dan los siguientes síntomas cuando está sin móvil:

- Aumento de la frecuencia cardíaca

- Ansiedad

- Malestar a nivel digestivo

- Dolor de cabeza

- Ideas obsesivas

Además de estos indicios, habría que observar también ciertos rasgos y conductas de manera habitual que podrían reafirmar esta adicción, como por ejemplo:

- Comprobación compulsiva de los mensajes.

- Tiempo de ocio = tiempo de móvil.

- Llevar el Smartphone continuamente encima y a cualquier lugar.

Así como ciertos rasgos de personalidad que, junto con todo lo anterior, podrían confirmar que se trate de un caso de nomofobia, como podría ser:

- Escasas habilidades sociales.

- Baja autoestima y autoconfianza.

Y un dato importante y bastante relevante para los padres: La etapa vital en la que más incidencia se produce del trastorno de nomofobia es la adolescencia, donde la reafirmación de la personalidad se une a la afición por las redes sociales y la incorporación del uso del móvil como hábito.

Consecuencias de la nomofobia

Tal y como comentábamos anteriormente, cuando los niveles de adicción al móvil son altos, la nomofobia acaba afectando al funcionamiento normal de la vida diaria de quién lo padece.

Ya no sólo se traduce en todo el conjunto de “efectos secundarios” que tienen lugar cuando esa persona se queda sin su Smartphone por una u otra razón. No, el problema es palpable en el propio desarrollo de su día a día, cuando queda manifiesta la auténtica problemática que subyace de fondo:

Que prácticamente toda satisfacción que pueda disfrutar esa persona la obtiene a través de su teléfono móvil, dejando manifiesta su auténtica situación de aislamiento y la desconexión con la realidad más palpable.

Por si fuera poco, también se producen otras alteraciones:

- Deja de participar en actividades que antes llevaba a cabo

- Pierde destrezas sociales a la hora de relacionarse en persona

- La calidad de su nivel de comunicación empeora notablemente

- Sus emociones fluctúan a la misma velocidad que cambian las cosas en las redes sociales en las que participa

- Cada vez se aísla más

- Su visión de la realidad se vuelve más restringida y distorsionada

En definitiva, que lejos de verse simplemente como una reacción desproporcionada a salir sin móvil de casa, podríamos decir que la nomofobia sería sólo la punta del iceberg de un problema de mayores dimensiones que las aparentes a simple vista.

Mi hijo tiene nomofobia ¿Qué puedo hacer? 

Este es el temido planteamiento para muchos padres que, tras indagar en la problemática que encierra este trastorno, son conscientes de la necesidad de actuar para ayudar a sus hijos.

Si bien en este artículo no pretendemos dictaminar mediante estos indicios la existencia de un trastorno de personalidad (sólo por la identificación de estos síntomas en la conducta de nuestros hijos) sí que puede ser útil para tomar conciencia de la necesidad de solicitar la opinión y posible ayuda de un psicólogo especializado en psicología clínica para abordar un posible caso de nomofobia.

Prevención de la nomofobia

Como en otros tantos aspectos, en el caso de la adicción al móvil (y su consecuente miedo a salir de casa sin él) ser capaz de actuar desde la prevención antes que se desarrolle como una conducta patológica es una cuestión esencial.

En este sentido, algunos psicólogos se pronuncian al respecto apelando a la moderación, el uso responsable de las nuevas tecnologías y, en el caso de niños y adolescentes, la necesaria supervisión por parte de los adultos para la prevención de la nomofobia. Los expertos consideran que educar desde la infancia en el uso responsable de los teléfonos móviles o celulares es esencial para evitar que las patologías relacionadas con las redes sociales y tecnologías influyan en el bienestar y salud de niños y adolescentes.

Pero también se hace especial hincapié en otro factor: Si los padres consiguen que sus hijos construyan una fuerte autoestima evitarán con ello ser menos dependientes de la aceptación que obtienen de los demás en forma de likes y followers. Nada como una buena sinergia para obtener los mejores resultados. Sí, también en la educación.

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