Etapas del lenguaje de los niños

Desde las primeras vocalizaciones de sonidos aleatorios hasta la consolidación de los componentes del habla

Etapas del lenguaje de los niños: descubre cada una de las fases de su aprendizaje | Getty Images
 

Desde el momento del nacimiento, los bebés empiezan a aprender e incorporar el lenguaje como parte de su comportamiento social, aunque tardarán aún varios años en ser capaz de emitir frases completas con sentido. Este lenguaje lo aprenden a través de las interacciones sociales con aquellas personas que les rodean, escuchando los fonemas e identificando las estructuras verbales y reaccionando a ellas.

La adquisición del lenguaje pasa por diversas etapas más o menos diferenciadas, desde las primeras vocalizaciones de sonidos aparentemente aleatorios hasta la adquisición de aquellos componentes más complejos del habla que permitirán el perfeccionamiento de las capacidades de comunicación a largo plazo.

Etapas del lenguaje de los niños

Básicamente podemos dividir las etapas del lenguaje en las siguientes:

1. El periodo preverbal o prelingüístico

Este periodo abarca desde el nacimiento del bebé hasta aproximadamente los 12 meses. Los niños se divierten emitiendo sonidos cada vez más complejos y comunicativos para descubrir sus posibilidades.

Es también en esta etapa en la que se utiliza el habla maternal o maternés por parte de los adultos, caracterizada por un ritmo más lento y una pronunciación clara, un tono de voz más suave, con muchas repeticiones y una simplificación gramatical: este tipo de habla ayudará mucho al bebé en el desarrollo de la comprensión lingüística.

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Las primeras palabras empiezan a aparecer hacia los doce meses de vida. En esta época los bebés tienden a omitir y reemplazar fonemas, así como a acercar la pronunciación de dos consonantes sucesivas para facilitarla; esto se conoce como “asimilación”.

0-3 meses

Durante los primeros meses de vida del bebé vemos una comunicación más bien gestual a través del cuerpo y el llanto. Son capaces de discriminar sonidos y de fijar la mirada en nosotros y sonreír. En esta etapa encontramos también el prebalbuceo, donde predominan las vocalizaciones reflejas y los gorjeos.

4-7 meses

Poco a poco va aumentando su capacidad de atención y ya vemos una expresión de los estados de ánimo más clara. También surge la sonrisa social y la risa espontánea. Empiezan a divertirse con los sonidos y a emitir sonidos cercanos al grito y al gruñido. En esta etapa aparecen los primeros parloteos (sonidos muy seguidos que parecen imitar una estructura verbal).

8-12 meses

En estos meses, el bebé ya es capaz de identificar su nombre y responder a él. Empiezan a comunicarse con sílabas más complejas, como por ejemplo “gu”, y ya existe un balbuceo, consistente en la producción de cadenas silábicas. Los niños también empiezan a hacer ecolalias, es decir, imitar sonidos o palabras que otra persona ha dicho o hecho.

El lenguaje que utilizan ya tiene una intencionalidad y surgen los “protos”. El protoimperativo surge hacia los 9 meses; esto consiste en que el bebé señala un objeto a otra persona para indicar que lo quiere. Los protodeclarativos, en cambio, se desarrollan a los 12 meses y los bebés hacen un gesto similar para llamar la atención del adulto para que se fije en algo. Alrededor de los 12 meses los bebés dicen su primera palabra.

2. El periodo holofrásico

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El periodo holofrásico abarca aproximadamente desde el año de vida hasta poco antes de los dos años. El término “holofrase” se utiliza para hablar de frases constituidas por una sola palabra, que resultan características de la segunda etapa del desarrollo del lenguaje. Durante esta etapa las palabras cumplirán la función que más adelante corresponderán a las frases.

La holofrase constituye el núcleo del desarrollo lingüístico, ya  que aunque no hay construcciones aparentemente gramaticales, sí que nos indica que el niño o la niña entienden que las verbalizaciones tienen como objetivo comunicar algo a otras personas.

Durante esta etapa aparece el habla social. Ya no se utilizan las verbalizaciones con el objetivo único de conseguir algo, sino que ya buscan la comunicación y aprendizaje de su entorno. Tienen más capacidad comprensiva que expresiva, lo cual conduce en ocasiones a las temidas rabietas o pataletas por su incapacidad de hacerse entender adecuadamente, y abundan las preguntas y el interés por el nombre de las cosas. Es el momento en que los niños empiezan a señalar personas y objetos y nombrarlos. Es también el momento en que se empieza a desarrollar el juego simbólico.

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3. Las primeras combinaciones de palabras

Un poco antes de los dos años, el vocabulario de los niños ya se ha complejizado bastante y son capaces de combinar palabras y significados, apareciendo de forma explícita sujeto y predicado.

Estas primeras combinaciones de palabras son conocidas como “habla telegráfica” dado que los pequeños obvian los componentes menos informativos de las frases, como los determinantes y las conjunciones, priorizando verbos y sustantivos, siendo estos últimos la mayor parte de las palabras aprendidas durante esta etapa de aprendizaje lingüístico.

18-24 meses

En esta etapa los niños empiezan a formar frases con sentido completo, gracias a un aumento significativo del vocabulario. Aun así todavía es habitual y normal que se den errores de pronunciación en las palabras. También son capaces de distinguir y utilizar el femenino y masculino para designar personas, animales u objetos, y puede ser que durante esta etapa se refieran a sí mismos en tercera persona.

2-3 años

Entre los dos y tres años los niños empiezan a formar frases combinando tres o cuatro palabras de forma habitual. También empiezan a utilizar diferentes entonaciones, permitiendo añadir el modo interrogativo, por ejemplo. Es por ello que se trata de la época en que los niños y las niñas empiezan a preguntar “por qué” y “para qué” a cualquier cosa. También es habitual que sus verbalizaciones sean muy creativas, ya que puede ser que mezclen realidad y ficción.

4. Desarrollo del lenguaje avanzado

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En el periodo comprendido entre los 16 meses y los 4 años, aproximadamente, el vocabulario de los niños va aumentando de forma exponencial, de manera que cuando alcanzan los 4-5 años tienen una capacidad lingüística muy parecida a la de los adultos, aunque todavía no habrán perfeccionado el vocabulario y la gramática.

A medida que los pequeños crecen irán alcanzando objetivos que serán fundamentales para el desarrollo del lenguaje adulto, como por ejemplo dejar de generalizar en la formación de los verbos e interiorizar las formas irregulares, además de adquirir conocimientos metalingüísticos y metacognitivos.

3-4 años

Durante esta etapa, los niños ya han aprendido a mantener la interacción con los demás y pueden conjugar los verbos. Las interrogaciones ya no son tan frecuentes y son capaces de formar oraciones complejas. Puede ser que se den sobreextensiones e infraextensiones. Los primeros consisten en generalizar el significado de una palabra para designar otros objetos, como por ejemplo llamar silla a todos los tipos de asiento. Las infraextensiones son errores opuestos a estos.

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4-5 años

En esta etapa los niños ya son capaces de pronunciar casi cualquier fonema y crear frases con estructuras complejas. También empiezan a ajustar el lenguaje al contexto y al interlocutor, así como entender cualquier mensaje, siendo capaces de seguir cuentos largos y complejos.

5-6 años

En esta última etapa, los niños ya han adquirido prácticamente un nivel de lenguaje muy parecido al de los adultos. Pueden aparecer algunos problemas de pronunciación de las “r”, pero ya utilizan todo tipo de frases. Se utiliza el lenguaje como medio de socialización y ya pueden entender chistes, sarcasmo y metáforas.

Conclusiones sobre las etapas del lenguaje de los niños

Es importante saber que esto es una guía general, y que puede haber niños que avancen de forma más rápida entre las etapas mientras que otros lo harán de forma más lenta. En cualquier caso no deberíamos forzar el niño o la niña a aprender más rápido, porque seguramente vaya al ritmo que le permita su desarrollo cognitivo.

En algunos casos, un retroceso o una falta de avance mantenida en el tiempo podría indicar algún tipo de problema, como por ejemplo, los niños sordos dejaran de balbucear hacia los 9-10 meses, seguramente debido a la falta de retroalimentación de su propia voz, mientras que un niño con una audición correcta seguirá haciéndolo hasta aproximadamente el año y medio.

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También pueden darse el caso de los niños políglotas, que avancen de forma más lenta en la formación del lenguaje, ya que no solo tienen que aprender la estructura y el vocabulario de una lengua, sino de 3 o incluso 4, con lo que pueden mezclar las estructuras y el vocabulario de todas esas lenguas diferentes. Lo que es seguro es que van a acabar incorporando los diferentes idiomas y van a ser muy afortunados de poder hablar tantos idiomas de forma nativa.

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Los niños aprenden el lenguaje de forma natural solo estando alrededor de otras personas, por eso es tan importante hablar con ellos aunque creamos que no nos puedan entender y sepamos que no nos van a contestar. Leerles cuentos también es una buena manera de ayudarles a aprender vocabulario e incorporar el lenguaje.

Otro consejo a tener en cuenta es que cuando los niños o las niñas digan alguna palabra de forma incorrecta, es mejor repetirla nosotros de forma correcta en vez de corregirles directamente y no incorporar en nuestro vocabulario palabras que use el niño porque nos parezcan graciosas, como por ejemplo referirnos a los perros como “guau-guaus” o pronunciar “abua” en vez de “agua”, ya que podemos alargar la infantilización de su vocabulario.

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