El calostro: un regalo de tu naturaleza para la salud de tu hijo

Descubre la primera leche que dará tu pecho después de dar a luz, cuyo contenido en nutrientes lo hacen un alimento imprescindible para la salud de tu hijo

El calostro: un regalo de tu naturaleza y un esencial para la salud de tu hijo | Getty Images
 

La leche materna varía su composición en relación a las necesidades que tiene el bebé en cada etapa del desarrollo. Sin embargo, durante mucho tiempo han existido muchos mitos alrededor del calostro, incluso desaconsejando su toma en algunos casos, por creer que era “leche mala”, esperando a que el calostro desapareciera para empezar la lactancia. La realidad es que el calostro es el alimento ideal para los recién nacidos y en este artículo descubriremos el por qué.

¿Qué es el calostro?

El calostro es el precursor de la leche materna que se va gestando durante las semanas previas al parto y dura entre 2 y 5 días antes de llegar a la leche de transición y finalmente a la leche madura.

El aspecto del calostro es de un fluido de color amarillento, más viscoso y denso que la leche materna. Se produce en menor cantidad después del parto, pero es la cantidad adecuada que necesita nuestro bebé, ya que es rico en grasas, proteínas, vitaminas y anticuerpos. Concretamente tiene por cada 100 ml: 54 kcal; 2,9 g de grasa; 5,7 g de lactosa; 2,3 g de proteínas. Además, también presenta altas concentraciones de lgA y lactoferrina que, junto a linfocitos y macrófagos, confiere al bebé una acción protectora contra los gérmenes y ayuda a combatir infecciones.

Propiedades y beneficios

El calostro tiene la función clara de preparar al bebé para la vida fuera del útero, con lo que aporta una serie de propiedades y beneficios muy necesarios para ayudar a los órganos del bebé a madurar. Estos son algunos de los beneficios del calostro:

1. Ayuda a combatir las infecciones

Aproximadamente dos terceras partes del calostro son glóbulos blancos, que protegen contra las infecciones y ayudan al bebé a combatirlas por sí mismo. Esto es sumamente importante, ya que antes el bebé estaba protegido dentro del útero y ahora necesitará adaptarse al mundo que le rodea. Uno de los pasos necesarios es crear un sistema inmunitario que le defienda de los patógenos infecciosos.

2. Previene la ictericia

El calostro: un regalo de tu naturaleza y un esencial para la salud de tu hijo | Getty Images
 

El calostro tiene un gran efecto laxante que hace que el bebé defeque con frecuencia, eliminando cualquier cosa que el pequeño haya ingerido durante su estancia en el útero. Además, al defecar con frecuencia, se reduce el riesgo de que el bebé sufra ictericia.

Al nacer, los bebés tienen una gran cantidad de glóbulos rojos en su organismo. Cuando estas células se descomponen, el hígado se encarga de procesarlas, creando lo que conocemos como la bilirrubina. Si el hígado del bebé no está lo suficientemente desarrollado como para procesar la bilirrubina, se acumulará en el organismo provocando ictericia. Pero al defecar también podemos ayudar a expulsar esta bilirrubina.

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3. Una fuente de vitaminas y minerales

El calostro es rico en una gran cantidad de vitaminas y minerales. El color amarillento del calostro es causado por los carotenoides y la vitamina A. Ésta última es muy importante para la visión del bebé y para mantener en buen estado su piel y sistema inmunitario. Los bebés suelen nacer con unas reservas bajas de vitamina A, por lo que el calostro ayuda a compensar este déficit. Además, también encontramos magnesio (que ayuda al desarrollo del corazón y los huesos del bebé), cobre y zinc (para el desarrollo del sistema inmunitario y del cerebro).

4. Ayuda al sistema inmunitario del bebé y a la función intestinal

El calostro también es rico es un anticuerpo fundamental llamado lgA. Este anticuerpo no pasa directamente al torrente sanguíneo, sino que genera un revestimiento en el tracto gastrointestinal y protegerá al bebé de las enfermedades que la madre ya ha experimentado. Además, el calostro también es rico en otros componentes inmunológicos y factores de crecimiento que ayudarán a formar las membranas mucosas que protegerán los intestinos del bebé, mientras a la vez se van creando las bacterias «buenas» en el intestino.

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Mitos en torno al calostro

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Durante mucho tiempo muchas madres se han mostrado contrarias a alimentar a sus bebés con el calostro por creer que era “leche mala”. En esta sección vamos a repasar algunos de estos mitos y a explicar por qué no son ciertos.

1. El calostro no alimenta

Uno de los mitos más habituales es que el calostro no alimenta porque viene en cantidades muy pequeñas. Los primeros días después del parto la cantidad de calostro es pequeña porque es lo que el bebé necesita.

Hay que tener en cuenta que el estómago del bebé es muy pequeño, con lo que lo más adecuado es que coma una menor cantidad, pero de forma más seguida. Además, tal y como hemos explicado anteriormente, pese a venir en pequeñas cantidades, el aporte nutricional del calostro es muy alto y es justo lo que necesita el bebé en sus primeros días de vida.

2. Es leche de mala calidad

Algunas madres creen que el calostro es de mala calidad por la textura y el color que tiene, pero en realidad tiene ese color por la proporción de nutrientes y elementos protectores que tiene.

3. Está en mal estado

Otro mito habitual es creer que el color amarillento del calostro es debido a que lleva mucho tiempo en el pecho y se ha resecado o puesto malo. En realidad, tal y como hemos explicado, el color amarillento es debido a la concentración de carotenoides y vitamina A.

4. No hay que dar de mamar hasta después del calostro

Muchas madres creen que el bebé no debería mamar hasta que la leche sea clara, pero realmente lo mejor es empezar la lactancia tan pronto como sea posible, idealmente durante las primeras horas tras el parto, ya que así el pequeño puede beneficiarse de las propiedades protectoras del calostro.

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Como veis, el proceso del embarazo es muy complejo y todo cumple con funciones concretas, por eso el calostro tiene una gran importancia durante la lactancia, ya que provee de todas aquellas propiedades nutricionales que el bebé necesita para adaptarse a la vida fuera del útero. Y aunque pueda parecernos que la cantidad de calostro es muy poca, debemos recordar que es la cantidad que nuestro bebé necesita en cada momento.

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