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Errores en el baño del bebé: 11 fallos habituales en los padres primerizos

Estos son algunos de los lapsus más frecuentes en los papás recién estrenados
Errores en el baño del bebé: 11 fallos habituales en los padres primerizos | Getty Images
 

Uno de los momentos que más inseguridad y miedos causan a los padres primerizos es el baño de los bebés, sobre todo si es el primero o de los primeros. Lo más importante que debemos tener en cuenta es que la piel de los recién nacidos es muy delicada y necesita productos específicos.

Es normal que cometamos algunos errores durante el baño del bebé, ya que nadie nace enseñado, igual que poco a poco iremos corrigiendo esos errores sin nisiquiera darnos cuenta. En este artículo os enumeramos algunos de los errores que más cometen los padres y las madres durante este momento. ¡Allá vamos!

1. Cuidado de la piel

Uno de los errores más habituales en el baño es no prestar suficiente atención a la piel de los pequeños. La piel de los bebés es más delicada que la de los adultos y pueden producirse irritaciones fácilmente, tanto por una higiene incorrecta como por un exceso de limpieza.

Si optamos por no bañar todos los días al bebé, tendremos que prestar especial atención a las zonas más delicadas, como los genitales o los pliegues de la piel. Ante todo, lo importante es utilizar un jabón de PH neutro para que se respete el manto hipolipídico que reviste la piel y una esponja infantil que no sea agresiva para la piel.

2. Cuidado del cabello

Errores en el baño del bebé: 11 fallos habituales en los padres primerizos | Getty Images
 

También en este caso debemos usar un champú que sea muy suave para que no dañe el suave cabello del bebé. Una vez tenemos el champú adecuado, hay que tener claro que el champú necesita un tiempo para hacer su efecto. Por eso, es mejor aplicarlo al principio del baño y dejarlo 4 o 5 minutos reposando mientras lavamos el cuerpo de nuestro bebé o juega con el agua y los juguetes.

3. Limpieza de los genitales

La limpieza de los genitales varía de niño a niña. En el caso de las niñas, debemos limpiar primero la zona vaginal y luego la anal para evitar que los microorganismos puedan entrar en la zona vaginal por arrastre. En el caso de los niños también es mejor limpiar primero la zona genital para pasar luego a la zona anal, pero al tener otra separación en la zona del perineo, no es tan determinante como en el caso de las niñas.

4. Prepara todo lo que vayas a necesitar antes de empezar el baño

Errores en el baño del bebé: 11 fallos habituales en los padres primerizos | Getty Images

 

Un error muy habitual y que podemos evitar fácilmente es vernos en medio del baño y darnos cuenta que nos hemos dejado la toalla o los juguetes del bebé o cualquier otra cosa que necesitemos. Es importante preparar todo lo que necesitemos antes del baño, ya que no debemos dejar solo al bebé en ningún momento, ya que podría hacerse daño o tener un susto.

5. No sujetar el bebé con firmeza

Sobre todo durante los primeros meses de vida del bebé, debemos sujetar el bebé con firmeza a la hora del baño, ya que es fácil que se escurra por la falta de fuerza en las extremidades del cuerpo. El recién nacido también se sentirá más seguro si lo sujetamos bien.

6. Controla bien la temperatura del agua

Errores en el baño del bebé: 11 fallos habituales en los padres primerizos | Getty Images
 

No debemos olvidar de medir la temperatura del agua para asegurarnos que no está ni muy fría ni muy caliente. La piel de los bebés es más sensible a los cambios de temperatura, con lo que lo ideal es mantener el agua entre 36,5°C y 37°C.

Por este mismo motivo es mejor que los baños no sean muy largos, para evitar que el agua vaya enfriándose y el bebé pueda coger frío.

7. Bañarle con el culito sucio

Otro error muy habitual es meter el bebé a la bañera justo después de quitarle la ropa y los pañales, pero es mejor que limpiemos bien la zona del pañal para evitar que los gérmenes que pueda haber en esta zona entren en contacto con el agua y acaben en cara, ojos, boca o genitales. Nos costará solo 1 minuto extra y podemos evitar alguna que otra infección.

8. No hace falta esperar a que se le caiga el ombligo

Un mito muy extendido es creer que no debemos bañar a nuestro bebé hasta que haya caído el sobrante del ombligo, pero la realidad es que sí podemos hacerlo, aunque yendo con mucho cuidado al limpiar esa zona para no hacerle daño.

El bebé se sentirá más cómodo y tranquilo si lo bañamos todos los días. Aunque realmente no es necesario, podemos hacerlo, sobre todo si lo añadimos a nuestra rutina de relajación antes de dormir.

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9. Olvidarnos lavar la bañera antes y después del baño

También tenemos como error habitual olvidarnos de la limpieza de la bañera. Antes de empezar con nuestro ritual del baño, es mejor pasar un agua a la bañera para quitar posible suciedad que haya podido quedar del baño anterior, y hacer lo mismo justo al terminar el baño para terminar de quitar restos de jabón o suciedad.

10. Miedo a la bañera

Errores en el baño del bebé: 11 fallos habituales en los padres primerizos | Getty Images
 

Es normal y habitual que los bebés lloren cuando tienen que tomar el baño, pero es mejor evitar meterlos en la bañera cuando están llorando para que no cojan miedo al momento del baño. Si es posible, intentad tranquilizar al pequeño o distraerle con juguetes y luego id incorporándolo en la bañera. El objetivo es que vea el momento del baño como un rato agradable y no como un castigo.

11. No a los bastoncillos

No es para nada recomendable utilizar bastoncillos para limpiar los oídos de los bebés. Lo mejor es limpiar la zona de alrededor con una toalla húmeda y así aprovechar para limpiarle la cara sin que se le meta agua en los ojos o se sienta molesto.

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Lo más importante es mantener la calma nosotros e intentar no agobiarnos. Si nosotros nos mostramos tranquilos, aunque el bebé esté llorando, será más fácil que se vaya tranquilizando si le hablamos con voz calmada que si empezamos a hacer las cosas con prisa para terminar rápido con el baño.

El baño de los bebés es un momento ideal para crear un vínculo entre el bebé y nosotros y también crear experiencias sensoriales agradables para el recién nacido. Si conseguimos que el pequeño lo vea como un juego, seguro que nos regalará grandes momentos compartidos.

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